Corría el año de 1966 y el rock era considerado algo inmoral y una terrible influencia para los jóvenes, de manera que las autoridades británicas y los medios de comunicación, simplemente lo ignoraban. La BBC sólo transmitía 45 minutos de música al día. El rock era un movimiento contracultural imparable que detonó el nacimiento de varias estaciones de radio que transmitían en altamar sin infringir ninguna ley que existiera hasta ese momento.“The Boat that Rocked (Pirate Radio)” es una comedia dirigida por Richard Curtis. Las actuaciones estelares corren a cargo de Philip Seymour Hoffman y Bill Nighy, entre muchos otros talentosos actores que narran cómo un grupo de populares locutores y staff de radio, viven con diversión la visita de chicas fans las cuales ganan la posibilidad de estar con ellos y compartir un poco de sexo, drogas, la aventura de estar en un barco que navega en los mares del norte del Atlántico y transmite para su público (el 93% de la población inglesa), música rock and roll. El villano es una alta autoridad del gobierno cuyo mayor deseo es acabar con esos locos inmorales que contaminan las mentes de los jóvenes.
El soundtrack es maravilloso, cuenta con la participación de los Rolling Stones, The Hollies, Van Morrison, Jeff Beck, The Yardbirds, The Turtles, The Troggs, Paul Jones, Cream, Dusty Springfield y muchas otras leyendas que convierten el divertido filme en un auténtico gran videoclip ambientado con la música que marcó a la generación joven del ’66 y todas las posteriores.Aunque la película es ficción, el caso es real. Posterior al nacimiento y hundimiento (literalmente) de los barcos con estaciones de radio que transmitían sin permiso en la llamada “revolución de la radio pirata inglesa” durante los años 60 y 70, comenzaron a proliferar emisoras cuyo contenido se basara en la música, de otro modo, cualquier mensaje que se transmitiera simplemente no sería escuchado. Hoy en día hay 266 estaciones de radio con formato musical en Inglaterra.
La película se encuentra disponible en DVD y BluRay.
Por: Patricia Godínez
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