La línea que divide el Documental como obra cinematográfica, del reportaje periodístico, es muy delgada. Ante la enorme cantidad de trabajos sobre: conflictos sociales y culturales, etnografía y naturaleza, los directores se han visto en la necesidad de reinventar este género, para volver a convertirse en lo que una obra artística debe ser. El documental se ha vuelto a la necesidad de decir algo, tirar un discurso más allá de lo explícito: El de la humanidad intrínseca, el de quién somos cada uno como individuo en referencia a lo que se muestra. Somos afortunados de presenciar la vuelta a las raíces.
En Maradona, by Kustiruca, Emir Kusturica documenta a Diego Armando Maradona, una de las Deidades vivas de nuestro tiempo. Ambas figuras sienten admiración mutua; Kusturica es modesto y parece ir dándose cuenta en el proceso de desentrañar el pensamiento del Dios del Futbol para, en un discurso con sabor apologético, recordar que el gol metido con la mano a los ingleses es un acto Punk de justicia ante el derramamiento de sangre en el mundo y la opresión de un pueblo hambriento y pobre, como el que vio crecer al gran Diego. Kusturica encuentra muchas semejanzas en los relatos del futbolista y en los escenarios de su infancia, con las propias películas previas del cineasta y con la pobreza, hambre y opresión que se vivió en los pueblos socialistas de la posguerra en su natal Sarajevo. Maradona es “los Sex Pistols de la escena internacional del futbol” según Kusturica. Durante el desarrollo del documental se apoya de breves y sencillas animaciones del Pibe de Oro propinando una tunda de lenguaje futbolístico a caricaturas de La Reina Isabel, el Principe Carlos, Tony Blair y George Bush.
El título de “campeones del mundo”, llegó en un momento de la historia política y económica en que Argentina iniciaba una de sus peores crisis económicas, con un aumento en los precios en pocas semanas. Tiempos previos a la aplicación del plan Austral, el cual causó una hiperinflación de rebote; la enorme deuda externa y el rechazo a firmar un tratado de libre comercio con Estados Unidos. El resultado de aquél polémico gol, fueron miles de fanáticos en las calles expresando una reacción emocional neurótica y lo que comenzó como festejo, pronto se convirtió en manifestaciones violentas en contra de las marcas trasnacionales y el imperialismo, resentimiento Punk al fin y al Cabo.
Por su parte Kusturica se retrata a sí mismo como documentalista, cineasta, investigador y fanático de Maradona, viviendo la oportunidad de poder estar cerca y besar "la mano de Dios", habiendo adquirido el compromiso de no defraudar a su héroe y por tanto, a sí mismo con el resultado final.
Otra de las razones para ver Maradona By Kusturica es la música. En el soundtrack participa Manu Chao, Carlos Gardel, Rodrigo y por supuesto los Sex Pistols y su canción “God Save The Queen” que suena en repetidas ocasiones a lo largo del filme como la canción perfecta para hablar de Maradona y su espíritu Punk revolucionario.
Recomendado para quienes gustan del futbol y encuentran a Maradona un ídolo y también para quienes sólo desean ver uno de los más recientes trabajos de quien en sus vitrinas ostenta Osos de Berlin, Palmas de Oro de Cannes y un Leon de Plata: Emir Kusturica.
Por: Patricia Godínez
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