Tiene todo lo que una película de Acción debe tener: balazos, sangre, explosiones, muchos muertos, sexo, historia entretenida y una dama joven co-heroína de muy buenas tetas. Para cuando la terminaron, iban apenas 13mil muertos. Es tan próxima a la realidad que causa risa, quizá nerviosa, quizá franca, pero está ahí, hasta que te piensas… Chale, ¿de qué me río?.La realidad mexicana, supera la presentada en “El Infierno”. Luis estrada, director, productor y coescritor, eligió retratar a la mafia del norte, con todo y sus estereotipos: camionetotas, cadenotas, evillotas y pistolas de oro, ¡cómo no!. Los corridos cobran vida, pueden no ser el género músical de su agrado pero toda la música del norte que injustamente ha sido encasillada en el género “grupero” la oye como dos o tres montones más de gente que la que somos nosotros los del nicho “alternative”. Los narco corridos son, algunos, cantos pa’ no morirnos de tristeza. Matar o morir, es un asunto de honor, es para rendir honor a los parientes. El corrido “El Infierno” de Don Mario Quintero y los Tucanes de Tijuana, presenta la historia del Diablo y su camino de tentaciones: dinero, mujeres, drogas, fiesta, dinero, armas, dinero y más dinero que el de la industria “honesta” y el del gobierno juntos. Los capos se vuelven los generadores de empleo bien remunerado para la gente de su comunidad, su mercado es muy competido a nivel local, estatal, nacional y global. No todos los narcos son como los de la peli. Los de las ciudades visten de traje, los de costa visten manta muy fina y cara por supuesto; el atuendo varía de acuerdo a la ubicación geográfica. Compiten por el territorio creciendo su empresa a punta de cuchillos cebolleros o sierras eléctricas y, cuando la sutil persuasión ha fallado, a punta de balazos. En todas las latitudes del mundo hay gente que se mata por el tráfico de drogas, pero ninguno es vecino de los Estados Unidos, así que en nuestro país el narco ha permeado en cada rincón. Tijuana, Sinaloa, Cd. Juarez, Nuevo Leon, Tamaulipas, Durango, Michoacán, Guadalajara, Guerrero, Morelos, Campeche, Chiapas, Qintanaroo, Mérida, Veracruz. Todos los flancos están cubiertos. Todos los días las notas de los periódicos publican muertos por la sangrienta guerra que se vive. El empresariado “honesto” y el gobierno han fracasado su intentona de controlar y proveer. La mafia no pretende controlar al pueblo, para estar en la mafia no importa si se tiene estudios o no, con saber contar es suficiente, estar dispuesto a jugarse el pellejo por la familia para guardar su honor, tener sangre fría y si las personas no se unen a la mafia por voluntad, pronto el hambre o la sed de venganza tal vez los orillen.
En esta película de acción van ganando los mafiosos, están mejor armados y cuentan con personal preparado, conocen mejor el territorio, terminan por financiar a sus enemigos con risibles sumas y los convierten en sus empleados en el imperio-pueblo. La cinta es un claro homenaje al “narcocine” en su estructura y en la estética, a directores como Tarantino, Rodriguez o De la Iglesia y Noé . El story board debe ser todo un súper comic, western mexican curious. El arte y diseño de vestuario, la fotografía, iluminación y reparto tienen todos un gran mérito. Diez de los logotipos en la publicidad y créditos, son la imagen de Instituciones del gobierno que apoyaron el proyecto, las otras dos, son la casa productora y el del dolby; Gobierno Federal con bandera de BICENTENARIO, Gobierno del DF, CONACULTA, FONCA, IMCINE, EFICINE, FOPROCINE, Estudios Churubusco y autoridades culturales estatales cooperaron en lo que parece una protesta en forma de película; protesta a la mexicana con su humor negro en la consigna y todo, a cargo de los artistas e intelectuales del país.Por: Patricia Godínez
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